La campana de embrague es un componente metálico, normalmente de acero, que forma parte del sistema de transmisión automática por variador (CVT) de los scooters. Va solidaria al eje de transmisión y recibe el contacto directo de las zapatas del embrague centrífugo.
Cuando el motor sube de revoluciones, las zapatas se expanden por fuerza centrífuga y rozan el interior de la campana. Ese rozamiento es el que transmite el giro del motor a la rueda trasera. La campana actúa, por tanto, como superficie de fricción y como elemento de disipación del calor generado en cada salida.
Sin una campana en buen estado, el embrague no puede trabajar de forma progresiva ni constante.
No hay un intervalo fijo obligatorio, pero de forma orientativa:
Scooters de 125 cc: entre 20.000 y 35.000 km
Scooters de media cilindrada: entre 25.000 y 45.000 km
Uso urbano intenso: puede ser necesario antes de los 20.000 km
En muchos casos la campana no se cambia por kilometraje, sino por síntomas de deformación, desgaste o sobrecalentamiento. Puede durar más que las zapatas si las condiciones de uso son favorables.
La duración real de una campana de embrague depende de varios factores clave:
Tipo de conducción: salidas bruscas y aceleraciones constantes generan más calor.
Uso urbano: semáforos y arranques continuos castigan mucho el embrague.
Peso del conjunto: pasajero frecuente o carga elevada aumentan el esfuerzo.
Ventilación del sistema CVT: una mala refrigeración acelera la fatiga térmica.
Estado de las zapatas: zapatas gastadas o cristalizadas dañan la campana.
Una conducción suave y progresiva alarga notablemente su vida útil.
Es la más habitual en scooters de serie.
Fabricada en acero convencional
Superficie lisa interior
Cumple correctamente su función en uso normal
Con uso intensivo tiende a acumular calor y puede deformarse con el tiempo.
Incorpora orificios o ranuras para mejorar la disipación térmica.
Mejor evacuación del calor
Menor riesgo de cristalización de zapatas
Más estable en tráfico urbano intenso
Es habitual en scooters que circulan mucho en ciudad.
Tiene mayor espesor o tratamiento térmico específico.
Más resistencia a deformaciones
Soporta mejor temperaturas elevadas
Uso más estable con cargas altas
No elimina el desgaste, pero lo retrasa en condiciones exigentes.
Una campana de embrague en mal estado suele manifestarse de forma bastante clara:
Vibraciones fuertes al iniciar la marcha
Tirones al salir desde parado
Ruido metálico o traqueteo en caliente
Salida irregular aunque las zapatas estén nuevas
Decoloración azulada en el interior (síntoma de sobrecalentamiento)
Estos síntomas suelen aumentar cuando el conjunto está caliente, tras varios kilómetros de uso urbano.
Circular con una campana de embrague deteriorada tiene consecuencias reales:
Pérdida de suavidad en la salida
Mayor desgaste de las zapatas
Sobrecalentamiento continuo del embrague
Vibraciones que se transmiten a la transmisión
Riesgo de fisuras o deformaciones severas
En casos extremos, una campana muy deformada puede provocar un funcionamiento errático del embrague y comprometer la fiabilidad del conjunto CVT.
Algunos errores habituales relacionados con la campana de embrague son:
Cambiar solo las zapatas sin revisar la campana
Montar zapatas nuevas sobre una campana deformada
Lijar en exceso el interior para “recuperarla”
No limpiar restos de ferodo acumulados
Ignorar vibraciones pensando que son normales
También es frecuente no comprobar la campana cuando se realiza mantenimiento del variador, perdiendo una oportunidad de detectar desgaste a tiempo.
| Tipo de uso del scooter | Kilometraje orientativo | Estado habitual de la campana | Consecuencias |
|---|---|---|---|
| Uso urbano diario | 15.000 – 25.000 km | Sobrecalentamiento progresivo | Vibraciones y tirones |
| Uso mixto ciudad/carretera | 25.000 – 40.000 km | Desgaste normal | Pérdida de suavidad |
| Uso ocasional | 30.000 – 45.000 km | Desgaste leve | Funcionamiento correcto |
| Uso con carga frecuente | < 20.000 km | Deformación temprana | Embrague irregular |
La campana de embrague es una pieza clave en el funcionamiento del scooter, aunque a menudo se pasa por alto. Revisarla junto con las zapatas y el variador es fundamental para mantener una salida suave, segura y predecible, especialmente en condiciones de uso urbano habituales en España.