El mando de acelerador está situado en el lado derecho del manillar y transmite el movimiento de la mano al sistema de admisión del motor.
En motos con acelerador por cable, el puño acciona uno o varios cables conectados al carburador o cuerpo de mariposa. Al girar el puño, aumenta la apertura y el motor sube de revoluciones.
En motos modernas puede existir un sistema electrónico denominado “ride by wire”. En este caso, el puño actúa sobre sensores electrónicos que envían la señal a la centralita.
El conjunto suele incluir:
Su correcto funcionamiento es fundamental para controlar aceleración y respuesta del motor.
No existe un intervalo fijo porque depende mucho del uso, mantenimiento y exposición exterior.
| Tipo de uso | Revisión orientativa | Sustitución habitual | Consecuencias del desgaste |
|---|---|---|---|
| Uso urbano diario | Cada 10.000 km | Según desgaste | Holguras y retorno lento |
| Trail y off-road | Cada 5.000 km | Más frecuente | Entrada de suciedad |
| Moto expuesta a lluvia o polvo | Revisiones frecuentes | Variable | Grip duro o agarrotado |
| Uso intensivo o reparto | Revisiones periódicas | Antes por desgaste | Pérdida de precisión |
En muchos casos se sustituyen antes los cables o los puños de goma que el propio mecanismo interno.
La humedad, polvo y falta de lubricación aceleran el desgaste de cables y mecanismos internos.
En motos de campo es habitual que barro o arena entren en la carcasa del acelerador, provocando dureza o desgaste prematuro.
Las caídas también afectan mucho. Un golpe en el manillar puede deformar el tubo del acelerador o dañar la carcasa.
Un mantenimiento periódico y lubricación adecuada ayudan a mantener un accionamiento suave y preciso.
Es el más común en motos sencillas y scooters. Usa un único cable para abrir el acelerador y un muelle para el retorno.
Utiliza un cable de apertura y otro de cierre. Mejora el control y la seguridad en motos de mayor cilindrada o deportivas.
No usa cable mecánico directo. El puño trabaja mediante sensores conectados a la centralita del motor.
Reducen el giro necesario para acelerar completamente. Son habituales en motos deportivas y conducción en circuito.
Uno de los síntomas más importantes es que el acelerador no vuelva correctamente a su posición al soltarlo.
También pueden aparecer:
En sistemas electrónicos pueden aparecer fallos de sensor o testigos de avería.
Un acelerador que no retorna correctamente puede provocar aceleraciones involuntarias. Es uno de los problemas más peligrosos en una moto.
Los cables dañados pueden llegar a romperse completamente, dejando la moto sin aceleración o bloqueando parcialmente el mando.
También existe riesgo de pérdida de precisión al dosificar gas, especialmente en maniobras lentas, lluvia o conducción off-road.
En sistemas electrónicos, un fallo grave puede activar modos de emergencia o limitar la potencia del motor.
Uno de los errores más frecuentes es lubricar únicamente el puño exterior y no el cable interno. Muchas durezas aparecen realmente dentro de la funda del cable.
También es habitual montar puños demasiado apretados contra el contrapeso o el manillar, dificultando el retorno del acelerador.
Otro fallo común es ignorar pequeñas holguras o durezas hasta que el cable empieza a deshilacharse.
En motos de campo, después de lavar la moto conviene revisar que no haya quedado barro o agua dentro de la carcasa del acelerador.
Tras cualquier desmontaje del manillar o sustitución de puños, es importante comprobar que el acelerador vuelve libremente tanto con la dirección recta como girada a ambos lados.