El grifo de gasolina es una válvula situada entre el depósito y el sistema de alimentación del motor. Su función principal es controlar el paso de combustible hacia el carburador o, en algunos modelos, hacia la bomba de gasolina.
En motos carburadas es una pieza clave, ya que permite:
Cortar manualmente el suministro cuando la moto está parada.
Seleccionar la posición de reserva cuando el nivel de gasolina es bajo.
Evitar que el carburador se llene en exceso si la aguja no cierra bien.
En motos más modernas con inyección, el grifo puede ser automático o integrarse con otros sistemas, pero sigue cumpliendo la función básica de permitir o bloquear el paso de combustible.
El grifo de gasolina no tiene un intervalo de sustitución fijo como otras piezas de mantenimiento. En condiciones normales puede durar muchos años, incluso toda la vida útil de la moto.
De forma orientativa:
En motos de uso habitual, puede empezar a dar problemas a partir de 8–12 años.
En términos de kilometraje, los fallos suelen aparecer a partir de 40.000–70.000 km, aunque depende mucho del uso y del tipo de grifo.
En muchos casos no se sustituye por kilometraje, sino cuando aparecen síntomas claros de mal funcionamiento.
La duración del grifo de gasolina depende más del uso y del estado del combustible que del propio desgaste mecánico.
Factores que acortan su vida:
Gasolina vieja o con impurezas.
Moto parada largos periodos con combustible en el depósito.
Falta de uso de la posición de cierre (en grifos manuales).
Juntas internas resecas por el paso del tiempo.
Ambientes muy calurosos o cambios bruscos de temperatura.
Factores que la alargan:
Uso regular de la moto.
Mantener el depósito limpio.
Vaciar el circuito en paradas largas.
Accionar el grifo periódicamente para evitar que se quede agarrotado.
Existen varios tipos de grifos de gasolina, y su funcionamiento cambia según el diseño de la moto.
Es el más común en motos carburadas clásicas y sencillas.
Posiciones habituales: abierto, cerrado y reserva.
Depende completamente del usuario.
Requiere cerrar el paso al apagar la moto.
Funciona mediante la depresión del motor.
Solo deja pasar gasolina cuando el motor está en marcha.
Reduce el riesgo de fugas por olvido.
Más sensible a membranas y conductos en mal estado.
Presente en motos más modernas.
Controlado por sistemas eléctricos o la centralita.
No es manipulable por el usuario.
Su fallo suele implicar problemas más complejos de diagnóstico.
Un grifo de gasolina defectuoso suele dar señales bastante evidentes.
Los síntomas más habituales son:
Pérdida de gasolina por la zona del grifo o manguitos.
Olor constante a combustible.
Dificultad de arranque tras estar parada.
Motor que se ahoga o se para en marcha.
Goteo de gasolina incluso con el motor apagado.
En grifos automáticos, falta de gasolina al carburador.
Estos síntomas pueden confundirse con problemas de carburación, por lo que conviene revisarlo antes de ajustar otros elementos.
Circular con un grifo de gasolina en mal estado no es solo una molestia, también implica riesgos reales.
Entre los principales:
Fugas de combustible con riesgo de incendio.
Entrada excesiva de gasolina al motor.
Lavado de cilindros y pérdida de lubricación.
Contaminación del aceite del motor.
Paradas inesperadas en circulación.
En motos carburadas, un grifo que no cierra puede provocar que el carburador rebose y la gasolina acabe en el cárter.
Hay varios errores habituales relacionados con el grifo de gasolina que acortan su vida útil.
Los más frecuentes son:
Dejar siempre el grifo abierto en motos carburadas.
No usar la reserva nunca, provocando que se agarrote.
Forzar la palanca cuando está dura.
Usar gasolina en mal estado tras largos periodos parado.
Ignorar pequeñas fugas pensando que son normales.
Un uso correcto y una revisión visual periódica evitan la mayoría de problemas.
| Tipo de uso de la moto | Kilometraje / tiempo orientativo | Consecuencias habituales del desgaste |
|---|---|---|
| Uso diario urbano | 40.000–60.000 km / 8–10 años | Fugas leves, dureza al accionar |
| Uso ocasional | 20.000–40.000 km / 10–15 años | Juntas resecas, goteo intermitente |
| Largos periodos parada | Independiente del kilometraje | Bloqueo del paso, membranas dañadas |
| Uso intensivo carretera | 60.000–80.000 km / 10–12 años | Desgaste interno progresivo |
Este componente, aunque sencillo, es fundamental para la seguridad y el funcionamiento correcto del motor. Revisarlo cuando aparecen síntomas evita averías mayores y problemas derivados en el sistema de alimentación.